Fragmentos de historias que el tiempo nos relata, se plasman y se sienten en cada piedra, en cada pared. Vidas encerradas en otras vidas, interpretadas por personas anacrónicas que pretenden conocer lo ancestral. Cada rincón nos habla del lugar que fue, de la maravilla que ya nunca será. Nos habla de personas de carne y hueso, que transitaban esos muros en sus trayectorias cotidianas.
¿Qué secretos esconderá esta pared? ¿Qué conversaciones encerrará esta casa? ¿Quién se habrá enamorado en estas calles? ¿Con qué gestos se saludarían dos conocidos en estas escaleras? ¿Cuántos habrán nacido? ¿Cuántos habrán muerto? ¿Cómo habrán defendido a su pueblo de la invasión y el saqueo de los colonizadores?
Las historias que el tiempo nos cuenta son memoria y energía.
Blog ecléctico, que oscila entre reflexiones y banalidades, profundidad y superficie, racionalidad y sentimentalismo. Pero las dualidades son dudosas, siempre depende del punto de vista con el que se lea. La realidad es que hay un pedacito de mí y de mi subjetividad, eternamente mudable, en cada una estas palabras.
martes, 19 de septiembre de 2017
martes, 29 de agosto de 2017
Esa noche
Esa noche las estrellas brillaban increíblemente hermosas y
el mar nos regalaba una leve brisa que se sentía suave y fresca en aquel
balcón. Hablamos, y hablamos, y hablamos. De cosas tan profundas y tan superficiales,
de la vida, de la sociedad, de la política. Nunca hablamos de amor. Nos
sentamos y me abrazaste, y encontré en el hueco de tu hombro mi lugar en el
mundo.
“Podría quedarme a dormir, ya es tarde para volver”. (Si
supieras, pensé, qué tarde es para volver).
miércoles, 19 de abril de 2017
20/04/2017
El sublime roce
de tus labios.
La piel erizada.
La blandura
de tus manos
líquidas.
Y mi boca,
que se deshace
entre beso y beso.
Cálido encuentro
fugaz y ansiado.
Y vuelvo
luego
despacio
a mi muerte
cotidiana.
de tus labios.
La piel erizada.
La blandura
de tus manos
líquidas.
Y mi boca,
que se deshace
entre beso y beso.
Cálido encuentro
fugaz y ansiado.
Y vuelvo
luego
despacio
a mi muerte
cotidiana.
sábado, 8 de abril de 2017
08/04/2017
Me despierto con la noticia de Micaela y pienso, ¿cuánta violencia somos capaces de soportar? Lamentablemente, no me asombra la noticia, no me asombra su muerte. Es la naturalización de lo atroz y las absurdas frases hechas ("que mal está el mundo", "adónde vamos a parar"). Y sin embargo, pienso, el mundo se mueve, pero también es movido: vamos exactamente a dónde nos estamos llevando. Y es que resulta que las violencias son el síntoma de una sociedad que no puede construir otras formas de vincularse, de personas que construyen modos enfermos de pensarse con otros. ¿Y cómo podría ser de otra manera, si en la cotidianeidad no podemos despegarnos de muchos modos sutiles de ser violentos con quienes nos rodean? ¿Cómo pensarnos diferente cuando hay muchos otros que no dan entidad a tu palabra? Los mecanismos sociales son perversas armas psicológicas: sentimos culpa cuando nos humillan, sentimos vergüenza cuando nos atropellan, sentimos tristeza cuando nos abusan, sentimos bronca hacia nosotros mismos cuando nos niegan la palabra. Y la realidad es que lo verdaderamente culpable, vergonzoso y triste es humillar, atropellar, abusar y negar la palabra. ¿Cuántas veces hemos estado en ese lugar? ¿Cuántas veces nos han ido matando despacio, en cada pequeño abuso? ¿Cuántas veces hemos sido despojadas de nuestras decisiones, porque decimos NO pero hay quien interpreta que "queremos decir si"? Los atropellos cotidianos, los afectos enfermizos, los modos violentos de tratarnos entre nosotras/os, la imposibilidad de construirnos, la mirada amenazante y la mirada temerosa, la negación a asumir que el otro es un OTRO, la fundición de deseos negadora de disidencias, las pequeñas invasiones del día a día... Todo eso, nos mata a todas. Y todo eso, también mató a Micaela.
sábado, 20 de septiembre de 2014
Murallas
Extraño ser. Tan otro, tan lejano. Sos como un misterio que me atrae, pero que no quiero descifrar.
Tu mirada, penetrante e indiferente forma una muralla a tu alrededor... ¡Tantos se estrellaron, intentando derribarla a puños y espadazos!
Y yo... Yo te quiero completo, con tus ojos y tus murallas. Me acerco a ellas, las observo, las admiro y las abrazo.
Y cuando entre abrazos se te escapa algún que otro ladrillo, soy tan afortunada al espiar en tu interior...
Pero los ladrillos no tardan en volver a su lugar. Y yo me alejo de a poco, para volver a mirarte de lejos. Con tus ojos y tus murallas. Tan otro, tan lejano, tan hermoso.
Tu mirada, penetrante e indiferente forma una muralla a tu alrededor... ¡Tantos se estrellaron, intentando derribarla a puños y espadazos!
Y yo... Yo te quiero completo, con tus ojos y tus murallas. Me acerco a ellas, las observo, las admiro y las abrazo.
Y cuando entre abrazos se te escapa algún que otro ladrillo, soy tan afortunada al espiar en tu interior...
Pero los ladrillos no tardan en volver a su lugar. Y yo me alejo de a poco, para volver a mirarte de lejos. Con tus ojos y tus murallas. Tan otro, tan lejano, tan hermoso.
sábado, 13 de septiembre de 2014
La tormenta
Caía la noche y las gotas resbalaban invisibles por las
ventanas. Apuró el paso en aquel pasillo, que se iba oscureciendo junto con el
día. Los muros le parecían cerrarse tras de sí. Cerró fuertemente la puerta de
la habitación, y el sonido retumbo en sus oídos. Suspiró, aliviada. Encontraba
algo reconfortante, tranquilizador en la soledad de ese cuarto.
Afuera se
desataba una tormenta. Adentro suyo, también.
lunes, 30 de diciembre de 2013
Hannah Arendt
El presente trabajo es una investigación que trata de
profundizar en ciertos aspectos del pensamiento de la filósofa alemana Hannah
Arendt, haciendo especial hincapié en sus conceptualizaciones éticas y, más
específicamente, en la noción de acción.
Para comenzar a introducirnos en la investigación, considero
esencial decir algunas palabras acerca de la vida de la autora que vamos a
abordar.
Hannah Arendt nace en 1906, en Hannover, en la actual
Alemania. Estudia filosofía, teología y griego, teniendo como maestros a
reconocidos filósofos del siglo XX tales como Heidegger, Husserl y Jaspers. Por
su condición de judía, debe escaparse del régimen nacionalsocialista alemán
refugiándose primero en Francia y luego en los Estados Unidos. Entre sus obras
más destacadas se cuentan “Los orígenes del totalitarismo” (1951), “La
condición humana” (1958), “Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad
del mal” (1961), “Entre el pasado y el futuro. Ocho ejercicios sobre la
reflexión política” (1961), “Sobre la revolución” (1963), “Sobre la violencia”
(1970). Arendt muere en 1974, quedando inconclusa una obra a la que iba a
denominar “La vida del espíritu” o “Vita contemplativa”.
Si bien sabemos que lo central en toda la obra de Arendt es
el ámbito de lo político, como puede verse también en los títulos de sus obras
principales, nuestro propósito es intentar indagar en un aspecto diferente del
pensamiento de la filosofa, para intentar rescatar las nociones éticas que
plantea. Pero estas cuestiones deberemos analizarlas en el marco de su
filosofía política y de sus estudios antropológicos, puesto que las relaciones
éticas que se dan entre los hombres guardan una importante relación con los
asuntos políticos por un lado, y con la concepción de ser humano desde la que
se parte, por el otro.
De las concepciones éticas de la filósofa, lo que nos
interesa particularmente abordar (por su vertebralidad en la filosofía de
Arendt) es el concepto de acción.
Para encuadrarlo dentro del marco general de su filosofía,
cabe destacar que la acción puede pensarse como la actividad central de la
experiencia humana. Se enmarca dentro de lo que la autora llama vita activa,
en oposición a la vita contemplativa (que apunta a las operaciones del
espíritu). La vita activa consta de tres actividades generales:
la labor, el trabajo y la acción. La primera refiere a las actividades de satisfacción
de las necesidades propias del ciclo vital. La segunda se funda en la capacidad
humana de hacer, fabricar o producir, permite construir objetos de uso para
aliviar el dolor y la molestia del laborar y para, a su vez, darle al un mundo
un carácter duradero. Y la tercera (la acción) refiere a la capacidad del
hombre de comenzar algo nuevo, de poner algo en movimiento por propia
iniciativa.
A lo largo del trabajo, plantearemos un recorrido que tiene
como punto de partida lo antes mencionado en torno a la acción, y que se
encuadra dentro del contexto epocal de la autora.
En el primer capítulo, abordaremos la acción en relación con
las críticas a la Modernidad y a los gobiernos totalitarios que plantea Arendt,
pensando en relación a esto la violencia y la idea de la banalidad del mal.
En el segundo capítulo, plantearemos un posible cruce entre
las nociones éticas de Arendt y las kantianas, retomando la clásica distinción
entre éticas materiales y formales. Allí buscaremos las divergencias, pero considerando
también algunos posibles puntos convergentes.
Y en el tercer capítulo, retomaremos lo abordado en las
secciones anteriores para proponer una integración crítica, que culmine con
algunas conclusiones personales que hemos podido extraer en el desarrollo de la
investigación.
Para leer el trabajo completo:
https://www.dropbox.com/s/vziln1rupacovfw/Entrega%20final.docx?dl=0
(Queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación por cualquier medio o soporte, sin el consentimiento expreso de su autora)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

